
Los riesgos del silencio: ¿qué pasa cuando una empresa no actúa ante una denuncia?
La Ley Karin (Ley Nº 21.643) ha traído consigo un cambio cultural y legal en la forma en que las organizaciones enfrentan una denuncia de acoso laboral, el acoso sexual y la violencia en el trabajo. Sin embargo, todavía existen empresas que, por desconocimiento, temor o negligencia, optan por el silencio ante una denuncia. Esta omisión no solo tiene consecuencias legales, sino también profundas repercusiones en el clima organizacional, la salud de las personas y la reputación institucional.
En este artículo abordamos los riesgos y consecuencias de no actuar ante una denuncia y por qué el silencio no es una opción.
¿Qué exige la Ley Karin a las empresas frente a una denuncia?
La Ley 21.643 establece obligaciones claras para los empleadores:
- Contar con un protocolo de prevención y actuación ante casos de acoso o violencia.
- Disponer de un canal formal, confidencial y accesible para recibir denuncias.
- Una vez recibida una denuncia formal, la empresa debe:
- Iniciar una investigación interna dentro de un plazo de 30 días hábiles. Si decide no investigar, debe derivar el caso a la Dirección del Trabajo dentro de 3 días hábiles.
- Implementar medidas de resguardo inmediatas para proteger a la persona denunciante.
El incumplimiento de estos deberes puede constituir una infracción laboral grave, sancionada por la Dirección del Trabajo.
Consecuencias legales de no actuar
- Multas administrativas: La Dirección del Trabajo puede aplicar sanciones económicas importantes por no contar con protocolo, canal de denuncia o por no respetar los plazos legales.
- Riesgo de demandas civiles: La persona afectada puede interponer una demanda laboral por incumplimiento del deber de protección, solicitando indemnizaciones por daño moral y perjuicios.
- Daño reputacional y mediático: En casos graves o mediáticos, la inacción puede ser vista como encubrimiento o desinterés, lo que genera un impacto negativo en la opinión pública.
- Denuncias ante organismos públicos: El incumplimiento también puede ser reportado a la SUSESO, a la Contraloría (si se trata de servicios públicos), o a otras instancias de fiscalización.
Efectos en el clima laboral
El silencio ante una denuncia no solo es un problema legal. Es también un mensaje poderoso (y peligroso) hacia el resto de la organización:
- Deslegitima los canales formales: Las personas perciben que denunciar no sirve de nada.
- Aumenta la desconfianza: Se instala la idea de que la empresa protege al agresor o no se atreve a actuar.
- Incentiva el miedo: Los posibles testigos o futuras víctimas optan por el silencio para protegerse.
- Se deteriora el compromiso laboral: La motivación, la productividad y el sentido de pertenencia se ven fuertemente afectados.
- Escala el conflicto: Lo que pudo haberse resuelto a tiempo, termina generando divisiones, ausentismo, licencias y desvinculaciones.
Impacto en la salud mental y física de las personas
Ignorar una denuncia puede revictimizar a quien denuncia, profundizando su daño emocional. Esto se traduce en:
- Ansiedad, insomnio, depresión.
- Sensación de desamparo y soledad.
- Desgaste profesional y abandono del empleo.
- Mayor uso del sistema de salud y licencias prolongadas.
La ley establece que el empleador tiene el deber de proteger la vida y salud del trabajador. No actuar ante una denuncia contradice directamente este principio.
¿Por qué algunas empresas optan por el silencio?
A pesar del marco legal, algunas organizaciones aún optan por no actuar. Algunas razones frecuentes son:
- Temor a dañar la imagen institucional.
- Falta de formación en la gestión de conflictos laborales.
- Protección de personas con poder dentro de la organización.
- Creencia errada de que es un tema entre personas y no de la empresa.
- Ausencia de recursos o personal capacitado para investigar.
Sin embargo, el costo del silencio siempre es más alto que el de enfrentar la situación.
Lo que sí debe hacer una empresa
Ignorar una denuncia no es una decisión neutral. Es una forma de tomar partido. La Ley Karin nos recuerda que todas las empresas tienen la obligación legal y ética de actuar.
En ILIA Consultores, ayudamos a las organizaciones a implementar sistemas de prevención, canales de denuncia eficaces y protocolos realistas, que no solo cumplan con la ley, sino que cuiden a las personas y al negocio.
Porque actuar a tiempo no solo evita sanciones. Construye confianza, protege a los equipos y fortalece la cultura organizacional.